Universo ditelliano

Por Agustina Tanoira

El Di Tella fue mucho más que un espacio de encuentro, de exhibición y de experimentación audiovisual… fue un hito en América Latina. En el voluminoso libro que Fernando García le dedica, lo explora exhaustivamente.

Premio Nacional e Internacional, diseño Distéfano. Tapa vinilo editado por El Di Tella y Catálogo Experiencias visuales, 1967. Archivo Fontana, Jalluf.

En 2018, cuando salí a buscar historias para contar la historia del Instituto Di Tella, fue como si las moléculas del edificio se reconstituyeran y se desplegaran en el espacio y el tiempo. Los nombres volvieron a ponerse en circulación en una danza ininterrumpida de eventos: presentaciones de libros, charlas públicas, muestras de arte, obras de teatro…”

El autor by Melina García Dato en la Peluquería Brillo.

“El Di Tella: Historia íntima de un fenómeno cultural (Planeta) es un libro que me llevó más de tres años de investigación. Allí cuento los avatares y mitos que rodearon al icónico Instituto desde su fundación el 22 de junio de 1958 hasta su cierre en 1970”.

Periodista, productor cultural y escritor, con un gran conocimiento de la cultura pop, Fernando García cuenta en las 722 páginas de su libro las historias de aquellos artistas que en los años sesenta tenían una imperiosa necesidad de expresarse, de experimentar y de manifestarse con creatividad y rebeldía, sin ánimo de reconocimiento ni de éxito sino más bien de diversión y de libertad interior.

Eran jóvenes pintores, músicos, actores, escritores y performers que desfilaron por el emblemático edificio de Florida 936, dejando una huella perdurable: Jorge Romero Brest, el profesor de gimnasia que devino en crítico y teórico del arte y su lugarteniente Samuel Paz, la dupla conformada por Delia Cancela y Pablo Mesejean, Marta Minujin y su famosa Menesunda -quizá la obra más fotografiada del Di Tella-, David Lamelas, Jorge de la Vega, Dalila Puzzovio, Alfredo Arias…

Marta Minujín en la muestra Importación-Exportación, el recorrido y La Menesunda. Archivo Marta Minujín.

Pero qué mejor que hablen los protagonistas de esa historia: Estar en el Di Tella era como ir al bar de La Guerra de las Galaxias: todos éramos unos raros y parte del atractivo del resto de la gente era venir a vernos, como si fuéramos los habitantes de un zoológico,” recuerda Nacha Guevara, introducida en la sala del Di Tella por su pareja de entonces, el actor y director Norman Briski.

Delia Cancela aporta: “En un país donde no había nada, de golpe ese edificio, Guido y Torcuato Di Tella que nos daban carta blanca, todo ese protagonismo… Lo nuestro era rarísimo. Teníamos una institución detrás nuestro, pero al mismo tiempo nos rodeaba esa fragilidad tan argentina”.

“Sabías que ir al Di Tella era como entrar en una dimensión desconocida. Te predisponías a que pasara cualquier cosa. ¡Y pasaba cualquier cosa!”, suma el coreógrafo Oscar Araíz.

A lo que David Lamelas, uno de los pioneros del arte conceptual, agrega: “El Di Tella era el epicentro de una Argentina industrializada que miraba al futuro dentro de un contexto neoliberal”.

La coreógrafa, bailarina y actriz Marilú Marini también hace su aporte relatando el brutal cierre del Instituto provocado por una denuncia que supuso la participación de un menor en el coro de Las Bacantes de Eurípides, el último espectáculo montado en ese espacio. La policía allanó el Di Tella completo. Dijeron que habían encontrado marihuana y lo cerraron sin más. Y todos fueron presos: el elenco entero de Las Bacantes y hasta su director, Roberto Villanueva, que también tenía a su cargo el Centro de Experimentación Audiovisual del Instituto”…

Instituto Di Tella, 1963 (Archivo UTDT).

Durante sus diez años de vida, el Di Tella fue un complejo laboratorio de paradojas: un lugar donde se mezclaron la energía creativa de una generación dispuesta a trasponer todas las formalidades de la cultura oficial con una industria argentina que quedó condenada a la extinción en marzo de 1976.

Estos factores fueron, para bien y para mal, irrepetibles… y por lo tanto pensar otro Di Tella no es posible, así como tampoco es posible repetir otros Beatles ni otro Bob Dylan.

Agustina Tanoira, periodista, trabajó en Para Tí y fue Directora de la revista Vogue. Es una amante de la filosofía.

Fotos: extraídas del libro El Di Tella. Historia íntima de un fenómeno cultural, editorial Planeta.

Si querés compartir una historia de la época, escribí a hola@amantesdelobueno.com