Mi otro yo

Pasión sobre cuatro ruedas

Por Federico Wiemeyer

A pesar de tener mucha exposición, por ser una de las caras emblemáticas de Canal 13 y TN, pocos saben qué me desvela…

Para mí, coleccionar es la manera de mantener ordenada mi cabeza. Además del placer estético que representan los autitos, me gusta poder darles el orden que quiero.

Cómo ordeno las vitrinas y la curaduría que hago de ellas, que es muy específica, es fundamental en mi vida. Mi trabajo de periodista es bastante ecléctico y ser coleccionista es mi cable a tierra, es donde puedo mantener el orden completamente bajo mi control.

Cuando tengo mucho estrés me siento a ordenar mi colección. En el fondo, soy más coleccionista que periodista porque el coleccionismo atraviesa todo. Además, fuera de esa cuestión psicológica, los coches me gustan, me gustan los de verdad y los chiquititos me parecen objetos bonitos.

Cada una de mis piezas tiene un relato y tengo cerca de 2000. Nunca los conté en realidad, pero de cada uno te puedo decir el origen, el año que corresponde y si eran copias o no de otros modelos. Eso me encanta.

Coleccionar no es un tema de dinero, sino de dedicación. A mí me gusta mucho la historia y a través de los coches uno va observando la historia del siglo XX.

El primer auto que compré fue en un quiosco, un Citroën negro, de juguete, barato. Ningún tipo de valor como pieza, pero fue el primero, era lindo, lo vi y lo quise tener cerca de mío. Otro que valoro mucho es uno a cuerda que era de mi papá, de metal, alemán, de los años 50, lo había traído mi abuelo alemán para mi viejo y él me lo regaló cuando vio que mi colección de autos iba en serio. Pero son las piezas artesanales que están hechas totalmente a mano por coleccionistas, con una precisión y un amor increíbles las que se roban mi corazón.

No soy obsesivo con mi colección, ¡soy muy obsesivo! Tengo tres vitrinas y tengo series itinerantes que van rotando porque no puedo tener todo exhibido. Un placar entero está destinado a los autos, también debajo de la cama, en cajones, en cajas… y sin ninguna duda me puedo dar cuenta de lejos si alguien me movió alguna pieza. Soy medio maniático también con la combinación de colores, es muy importante para mí que estén balanceados.

El coleccionismo no se define por el dinero, coleccionar no es acumular. El buen coleccionista es el que sabe lo que no debe comprar. Es muy poquito lo que un buen coleccionista compra, yo puedo pasar meses sin incorporar nada nuevo, pero cuando lo hago es porque vale la pena y no por lo que cueste en dinero.

Foto apertura: Sol Wiemeyer, Nubia Navarro (Pexels). Video: Agradecemos a Mirada Geek.

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