Se mira y no se toca

La tejedora de emociones

Por ADLB

Con las hojas de los árboles que recoge en los parques, Susanna Bauer crea obras de arte de una belleza inusual.

“Trabajo con follaje seco y una aguja de crochet finísima. Me interesa el diálogo entre lo artesanal y lo natural, es mi medio para expresar ideas y emociones”.

Susanna Bauer nació en Bavaria aunque vive en Penzance, Cornwall, (UK). Sus obras, únicas, se exhiben y venden en galerías y ferias de todo el mundo. Ahora mismo, en el Salón Verde, en Suiza, hay una exhibición con sus últimas creaciones.

Todas las mañanas vuelve cargada de hojas que recoge en el parque. Las lava, las seca y las cuelga de la pared agrupándolas según su forma, textura, movimiento, manchas y vetas. Por su ductilidad, prefiere las de magnolia.

“Mi taller se parece a un patio en otoño, hay hojas por todos lados. Poco a poco van tomando cuerpo…hasta que me llega el impulso de la creatividad. A veces las corto en círculo, otras veces, formo un cilindro.

Me preguntan qué tratamiento les hago, ¡ninguno! Me llevó mucho tiempo encontrar el punto límite de la fragilidad, las estiro lo más posible pero sin romperlas. Las sostengo y les doy fortaleza con los puntos del crochet hechos con muchísimo cuidado. Hago equilibrio como un trapecista en un circo”.

Punto cadena, punto arcos….

Así, con hilo, va entretejiendo cada una, como sucede en la vida con la ternura y la tensión, la vulnerabilidad y la resistencia. La conexión entre la vida y la naturaleza son el leit motiv de su arte.

“Cada hoja tiene su propio carácter y es única. Me interesa explorar su personalidad. Me llevó años de invención y exploración. Ellas son un espejo de nosotros mismos abriéndonos los ojos al mundo que nos rodea”.

Si querés compartir algo bello, aunque no sea convencional, escribinos a hola@amantesdelobueno.com